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WILLIAM FAULKNER, EL EQUILIBRIO DE LA FICCIÓN ANTE LA REALIDAD.


           Hace unos 20 años un comentario de Tulio Lugo, mi maestro de Letras Modernas,  sobre The Sound and the Fury me reveló la existencia de William Faulkner. Compré el libro. Lo leí con pasión. Enseguida y con creciente deslumbramiento, ¡Absalom, Absalom!,  As I Lay Dying y The Reivers. En todos ellos el escritor narra las crisis evocadoras del trágico destino de la condición humana. Sentí una especie de vértigo intelectual: lo real y lo fantástico se combinaron en una perfecta armonía, se construyeron nuevas interpretaciones de la realidad. En este sentido, el enfrentamiento del hombre con sus propios sueños y pecados se alejan, en cierta medida, del pensamiento realista en la estética de Faulkner. Cierto es que sus novelas parten de condicionamientos históricos del sur de los Estados Unidos como las rígidas normas sociales sureñas, el despojo de los indios de sus tierras, la subyugación de los negros y la organización de la plantación basada en la esclavitud; sin embargo, únicamente los utilizó para crear su propio territorio privado para servir a su ficticia creación. El territorio imaginario de Faulkner divide las condiciones sociales que determinaban los vínculos comunitarios, por un lado, aquellos que luchaban por remontar la crisis económica, por el otro, los que no tenían deseos de luchar enfrentándose a su trágico destino. Curiosamente la obra de Faulkner no fue reconocida en el ámbito internacional por los aspectos regionales de sus novelas, sino por ser el arquetipo literario del componente de las virtudes y los defectos humanos, es decir, que William Faulkner a través de lo regional alcanza lo universal. Críticos literarios como Mª. Eugenia Díaz afirman que resulta una labor compleja definir a Faulkner sin caer en la contradicción. Cierto, sus obras se desarrollan en un campo dual completamente discordante, por una parte el territorio local, la religiosidad, el orden, y por la otra, lo global, la herejía, la anarquía. Contradicción artística y profunda, no únicamente necesaria para explicar la condición humana, sino al mismo tiempo para contenerla en el paradójico camino de su historia.

THE SOUND AND THE FURY, LA VIDA COMO SOMBRA

Out, out, brief candle!
Life’s but a walking shadow, a poor prayer
that struts and frets his hour upon the stage
and then is heard no more: it is a tale
told by an idiot, full of sound and fury,
signifying nothing.

            Faulkner toma el título de su obra de un verso del drama de Shakespeare, Macbeth. Este verso no tan solo se acopla con el título y la trama de la novela, sino que es el perfecto reflejo de la primera sección del libro, la narrada por Benjy, quien expresa sus muy limitadas observaciones, por medio de un monólogo interno, de la progresiva degeneración de las relaciones familiares. Faulkner toma esta idea de que la vida es una sombra: life’s but a walking shadow, obsesión que obedece a la degradación humana, sombra constante en búsqueda del suicidio de Quentin. Macbeth y la familia Compson tienen el mismo sentimiento de desengaño: las palabras, la vida  ya no tienen significado: it is a tale told by an idiot. Únicamente queda el vacío.

            La idea central en The Sound and the Fury parte del concepto existencialista de la moral y la felicidad: el hombre no es necesariamente feliz en los requisitos morales e imponentes de la sociedad, de tal modo que la perdida de los valores religiosos laurea el incremento materialista, el exilio moral se refugia en el fracaso. La moralidad encarnada en la apariencia y el orgullo se desintegra paulatinamente: los valores de una familia racista, aristocrática y orgullosa se deterioran, las relaciones entre hijos y padres sufren una ruptura irreparable, y la corrupción individual se fomenta por el egoísmo.

            El derrumbe de la familia Compson es paralelo al declive de la aristocracia sureña en el mantenimiento de un papel social y económico de altura. Es un episodio que se inserta en la confrontación y el fracaso de la adaptaciones ante las circunstancias cambiantes de la sociedad norteamericana. La incapacidad de obedecer las responsabilidades de la nobleza (Noblesse oblige), la hipocresía y el egoísmo configuraron la derrota ante el refinamiento de la clase aristocrática. Para William Faulkner un antiguo concepto sureño que por un lado, definió el principal valor familiar, y por el otro, fue el más grande pecado de la ideología sureña, ocasionó un desastre en la estirpe del sur de los Estados Unidos: el respeto. Éste concepto teje las circunstancias sociales y familiares en varias de sus novelas. En The Sound and the Fury la respetabilidad representa el principal valor de la familia Compson. El mejor ejemplo lo encontramos en el matrimonio de Caddy: Cuando la Sra. Compson se entera que su hija iba a concebir un hijo fuera del matrimonio, rápidamente le consigue marido; sin embargo, el hecho de perder la virginidad y quedar embarazada cuando estaba soltera no fue la principal preocupación de la Sra. Compson, sino el repudio del marido ante su hija, el cual adquiere una repercusión social que la atormenta y provoca intensamente su frialdad, su egoísmo y su crueldad hacía Caddy. Mª. Eugenia Díaz explica que dentro de los valores de la sociedad sureña la mujer es la que guarda el honor de la familia, al quebrantar las leyes que rigen el contexto social se le expulsa y se le borra de la existencia como si fuese un fantasma. Se representa entonces la desventaja de ser mujer en el entorno provinciano del yugo familiar. Caddy queda desplazada, su punto de vista es ignorado por lo que hereda la maldición de la indiferencia.

            Faulkner crea una tensión literaria entre el progreso del tiempo, la racionalización de las costumbres y las obligaciones del rígido código de comportamiento. En cierto modo sus novelas, principalmente ¡Absalom, Absalom!, y The Sound and the Fury, vislumbran la evolución de la sociedad a un estado más acorde a la naturaleza humana, en ella el reconocimiento de la libertad se convierte en una necesidad primaria. Para lograrlo Faulkner enfrenta conceptos totalmente opuestos representados en sus personajes. En un extremo esta la generosidad, la inocencia, la bondad, en el otro, la encarnación del egoísmo, la mezquindad, la frialdad. La tragedia se define como el modo por el cual accedemos a la realidad y a la percepción de los sentidos humanos. La frustración es fundamental para percibir los hechos fragmentados de la existencia, el equilibrio existe en el enfrentamiento de los valores sociales y naturales. La aproximación a la realidad es interpuesta por aproximaciones subjetivas que proporcionan la posibilidad de profundizar en la perspectiva moralizadora de los personajes.

            La complejidad de Faulkner radica en la interpretación de la realidad, es decir, de cómo las cosas llegan a ser, cómo llegan ante nosotros y por qué son de tal modo. Existe el desafío de ofrecer a la realidad alternativas apócrifas que permitan desplazar lo real para preguntarnos el modo en que concebimos a la autoridad del orden de nuestra existencia.  El hombre debe de hallar la verdad y los caminos en el proceso para hacerla nuestra, por tanto, el reto es conseguir el equilibrio entre lo oculto, lo artificial y la aproximación a lo real.




           
  





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